La fibromialgia es una enfermedad crónica caracterizada por la presencia de múltiples síntomas, siendo el más destacado el dolor generalizado. Quienes la padecen suelen describirlo como “me duele todo el cuerpo”. Su origen aún se desconoce y su diagnóstico resulta complejo, ya que no existe ninguna prueba médica específica capaz de confirmarla.
El diagnóstico se establece por descarte y por la presencia continuada (más de tres meses) de una combinación de síntomas,
entre ellos el dolor persistente.
Los síntomas pueden variar enormemente entre pacientes: algunas personas experimentan muchos de ellos, otras solo una parte, y su intensidad puede cambiar con el tiempo.
Y muchos otros síntomas que pueden aparecer de forma variable.
La fibromialgia se manifiesta de forma fluctuante. Los síntomas pueden mejorar, empeorar o cambiar a lo largo de días,
semanas o incluso dentro de una misma jornada.
Cuando el dolor y otros síntomas aumentan de manera notable durante un tiempo prolongado, hablamos de brotes fibromiálgicos, que pueden durar días o incluso meses.
En España, se estima que alrededor del 4% de la población convive con fibromialgia, lo que supone más de un
millón de personas. La mayoría son mujeres (aproximadamente el 99%), aunque cada vez se diagnostican más casos en hombres, así como en niños y adolescentes.
A pesar de su alta prevalencia, sigue siendo una enfermedad poco comprendida, tanto en la sociedad como en algunos entornos sanitarios, aunque la sensibilización y el reconocimiento
están creciendo.
En los últimos años se ha incrementado de forma notable el número de estudios científicos, tesis y publicaciones dedicados a la fibromialgia. Aunque el avance es lento, cada nuevo trabajo aporta conocimiento y abre la puerta a mejores opciones de diagnóstico y tratamiento.